Post 3. Maltrato Infantil: conclusiones.

El maltrato infantil es un problema que afecta en todo el mundo y, que es tan antiguo como la humanidad, es por tanto, universal. En la antigüedad se podía realizar incluso de forma para agradar a los dioses o para mejorar la especie, eran las formas de justificación que daban a la violencia hacia los menores. Se trata pues, de un problema que no es reciente sino, que nos lleva acompañando a lo largo de toda la evolución del hombre. (Instituto Nacional de Salud Pública, 1998).

Incluso los primeros filósofos ya expresaban sus ideas frente a este tema como lo que Aristóteles (384 a.C – 322 a.C) se atrevió a afirmar, “Un hijo o un esclavo son propiedad, y nada de lo que se hace con la propiedad es injusto”. Algo que hoy vemos como una aberración, en esa época era de lo más usual, como el sacrificio de las niñas en la antigua Grecia pero, ¿este tipo de maltrato infantil, que termina directamente con la muerte del menor, se quedó en la antigüedad?

Podemos utilizar un ejemplo tan claro como el actual en la cultura China, asignando el sacrificio de las niñas a un desequilibrio poblacional en relación al sexo, unido a la política de un solo hijo que ha estado en vigencia por tres décadas, lo que explican Steven Mosher y Colin Mason más detenidamente en su artículo La política de un solo hijo en China y la eliminación sistemática de las mujeres.

Es entonces, con este tipo de ejemplos, cuando podemos relacionar el maltrato infantil con la pertenencia a una cultura u otra, aunque esta relación suele ser en las formas más drásticas del maltrato. Por ejemplo, en cuanto a lo que se refiere a la mutilación genital femenina tan practicada en los países de África y Oriente Medio, violando los derechos humanos y afectando a la salud y bienestar de unos 3 millones de niñas todos los años (UNICEF, 2015).

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En nuestra sociedad, las formas de maltrato suelen ser diferentes, pero en ocasiones, también acaban con daños irreparables para los menores por parte de sus propios padres o personas más cercanas. Hablamos de maltrato por diversas causas en el entorno familiar como el tratarse de un hijo no deseado, que conlleva a la permanente frustración de los progenitores, echándoselo permanentemente en cara de forma verbal o en los casos más extremos, mediante violencia física.

Según la OMS (2014), también podemos asociar el maltrato a una situación de desempleo o de dificultades económicas por las que atraviese la familia, donde esto se paga con los menores que, normalmente no se revelan y son más indefensos.

Permanentemente vemos en los medios de comunicación que el progenitor de la familia acaba con la vida de los hijos como causa de una mala relación con la madre, relacionando este trágico maltrato infantil con casos de violencia de género, donde lo que se pretende es causar un dolor irreparable a la madre de los niños, teniendo esto más interés para el padre que la vida de sus propios hijos. Esta práctica recibe el nombre de “violencia vicaria”, una violencia secundaria a la víctima principal, que es la mujer (Sonia Vaccaro, 2015).

Estas son solo algunas de las causas que con más frecuencia asociamos al maltrato de los menores y escuchamos en relación a este problema, es por esto que se hace indispensable el conocimiento sobre ello, en especial desde el ámbito del Trabajo Social como ya se explica en el post 2, y en la medida de lo posible desde el entorno más próximo al menor (escuela, pediatra, etc.) si se tiene  la sospecha de la existencia del problema y, ponerlo de inmediato, en conocimiento de las instituciones responsables que se encargarán de resolverlo y velar ante todo por el bienestar del/la pequeño/a.

Hace UNICEF una definición sobre el Buen Trato, donde tenerla en mente y practicarla, podría evitar gran parte de estos casos que, desgraciadamente, hoy siguen ocurriendo. Dice, “Buen Trato es tener la alegría y la disponibilidad de tiempo para compartir con los hijos, estar pendiente de ellos, conversar, jugar, pasear, verles crecer y desarrollarse en un ambiente armonioso y libre de violencia”.

Post realizado por Leticia Sierra.

Referencias bibliográficas:

Santana, R. Sánchez, R. Herrera, E. (1998). El maltrato infantil: un problema mundial. Cuernavaca, México: Instituto Nacional de Salud Pública.

http://es.catholic.net/op/articulos/7142/cat/257/la-politica-de-un-solo-hijo-en-china-y-la-eliminacion-sistematica-de-las-mujeres.html

http://www.unicef.es/actualidad-documentacion/noticias/mutilacion-genital-femenina-3-millones-de-ninas-y-mujeres-son?tc_alt=172&n_okw=ablacion%20femenina_e_1t3_c_18793900925&gclid=CKCEh7r6rs0CFbgy0wodpToC5A

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs150/es/

http://www.elmundo.es/espana/2015/08/02/55bd3087e2704eae318b4597.html

 

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Post 2. Maltrato Infantil: importancia del Trabajo Social.

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El Trabajo Social es una disciplina que se encarga de abordar numerosos problemas de índole social, entre los que está el maltrato infantil. Por esto, dedicaré este segundo post a la labor que tiene esta profesión para hacer frente a un caso como al que me refiero continuamente.

El servicio de atención a la infancia, adolescencia y familia (SAIAF) es un servicio especializado que cuenta con varios equipos para intervenir en casos de desprotección moderada y grave.

Cuando a este servicio le llega la sospecha de que un niño/a o un/a adolescente están sufriendo maltrato infantil, el equipo multidisciplinar compuesto por trabajadores sociales, psicólogos y educadores sociales encargados, debe centrarse en el siguiente proceso que irá siguiendo una serie de pasos (V. Intebi, 2009):

  1. DETECCIÓN
  2. NOTIFICACIÓN
  3. INVESTIGACIÓN
  4. EVALUACIÓN
  5. TOMA DE DECISIÓN
  6. INTERVENCIÓN

De esta manera vemos que los trabajadores sociales juegan un papel fundamental en el abordaje de estas situaciones, donde cada una de las fases anteriormente mencionadas dura un tiempo diferente en cada caso y sigue una serie de pasos que se trabajan desde los servicios que tengan las competencias en cada ámbito.

Así, simplemente he mencionado los pasos fundamentales y generales que un trabajador social debe tener en cuenta en este campo, sin centrarme en la descripción específica de la completa intervención, pues trato de exponer la importancia que tiene esta profesión en cuanto al maltrato infantil.

Según Guadalupe Villalobos Monroy, en el artículo Maltrato infantil: intervención profesional del Trabajador Social (2009), este fenómeno es un tema que debe ser conocido por todo trabajador social, donde todas las instituciones públicas que atiendan menores en situaciones de maltrato, deben contar con este departamento. Vemos también que para estos profesionales no es fácil intervenir en este tipo de problemas, pues ellos mismos deben incluso contar con supervisión individual.
Todos los casos de maltrato infantil deben abordarse desde una perspectiva integral, a partir de equipos multidisciplinarios compuestos por los profesionales citados anteriormente. En nuestro caso, el trabajador social debe llevar una acción enérgica y determinante, donde en todo momento tiene que actuar conforme a su responsabilidad legal frente a la atención de menores.

Estos profesionales no actúan solo cuando se ha diagnosticado el problema, sino que también trabajan en que no se llegue a producir como se menciona en el primer post, de forma que previene mediante programas o recursos como por ejemplo algunos recientes en creciente desarrollo como el que constituye la “escuela de padres” y, está coordinada por trabajadores sociales, entre otros profesionales. Se trata de abrir el diálogo y el trabajo en equipo a la hora de abordar situaciones en las que se puedan encontrar con sus hijos e hijas a través de dinámicas de grupo como role-playing y de esta manera ponerse en la piel de ellos/as. Así, la escucha, la empatía, la asertividad, establecen unos límites sin llegar siempre al castigo, potencian las posibilidades de los niños y niñas, favoreciendo la comunicación, entre otras habilidades sociales. (Gómez Gómez, García García y Blanco Martín, 2003).

Así, se hace necesaria la figura de este profesional también en el ámbito escolar desde edades tempranas, de forma que orienten tanto a los educadores como a las familias ante los cambios sociales, transmitiendo valores enriquecedores para que favorezcan la convivencia pacífica y que estos niños y niñas aprendan a vivir en un medio social lejos de toda hostilidad.

Podemos pues, observar que el Trabajo Social es indispensable a la hora de hacer frente a este tipo de situaciones de maltrato y en los diferentes momentos de actuación, ya que, tanto en la prevención como en la intervención cuando ya se ha producido, significa una baza fundamental para esos menores que se encuentran desprotegidos y en la privación del más importante de sus derechos, disfrutar de su propia infancia.

Post realizado por Leticia Sierra.

Referencias bibliográficas:

Guadalupe Villalobos Monroy, (2009). Maltrato infantil: intervención profesional del Trabajador Social. La cuestión de la niñez.

http://www.serviciossocialescantabria.org/uploads/documentos%20e%20informes/Intervencion%20en%20casos%20de%20maltrato%20infantil.%20Noviembre%202009.pdf

 http://eprints.sim.ucm.es/1571/1/eprint5.pdf

 

 

Post 1. Maltrato Infantil: descripción del problema.

Por maltrato infantil entendemos, según el artículo 19 de la Convención de los Derechos de Niño de las Naciones Unidas y, ratificada por España el 30 de noviembre de 1990,

toda violencia, perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, mientras el niño se encuentra bajo la custodia de sus padres, de un     tutor o de cualquier otra persona que le tenga a su cargo.

Se trata de un problema que repercute de forma importante en el desarrollo del menor a corto y largo plazo de manera negativa.

El maltrato infantil, según Alexander Muela Aparicio en su artículo Hacia un sistema de clasificación nosológico de maltrato infantil, se clasifica en: abuso sexual, maltrato físico, negligencia infantil y maltrato emocional.

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De esta forma vemos que no solamente hablamos de maltrato cuando se produce físicamente, es decir, ocurre igual que en el caso de los adultos o, por ejemplo, más fácil de visualizar en el de mujeres maltratadas debido a su sonoridad. Sin embargo, solo hablando de maltrato físico, UNICEF, en su Informe mundial sobre la violencia contra los niños y niñas,  ha revelado que 1,6 de cada 10 menores  de entre 12 y 14 años lo sufren a diario.

Incluso, llegando a los casos más extremos, las estadísticas que nos muestra el Ministerio de Sanidad, Política social e Igualdad sobre muerte infantil debido al maltrato, en su estudio Maltrato Infantil en la familia en España , indican que aproximadamente el 54% se produce por maltrato físico y el 43% por negligencia, destinando el restante porcentaje a otras causas. La población en la que se produce mayor maltrato infantil son menores con edades inferiores a los 5 años. Así pues, vemos las consecuencias más graves del maltrato infantil que terminan con la trágica muerte del menor.

En cuanto a la legislación en España, destaca el maltrato infantil, como expresión máxima de desamparo y desprotección, como un problema social y de salud de primer orden. Por ello, se promulgó la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, de modificación parcial del Código Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Civil. En ella se establecen las actuaciones que deben llevar a cabo los poderes públicos en los casos de desprotección social del menor, asignando las diferentes competencias de regulación según la comunidad autónoma.

De esta manera, podemos ver que existe un amplio marco jurídico que vela por este tema cuando han sucedido los malos tratos pero, ¿no sería mejor, en la medida de lo posible,  prevenirlos antes de que ocurriesen?

Según el Manual de Referencia de los Equipos de Tratamiento Familiar realizado por la Dirección General de Infancia y Familias de la Junta de Andalucía (2007), son varios los factores de riesgo que nos pueden facilitar la posibilidad de conocer o identificar una situación de esta índole, se trata de factores asociados a los padres que abarcan tanto la historia familiar de ambos progenitores como los aspectos propios de su personalidad. Algunos de ellos en cuanto a la historia familiar de los padres son:

  • Haber sufrido malos tratos, abusos, falta de afecto o desestructuración familiar en su infancia.
  • Haber crecido en un entorno marcado por conductas como la toxicomanía, delincuencia, etc.
  • Infancia desarrollada de forma institucionalizada.

En cuanto a  la propia personalidad de los padres:

  • Alto grado de consumo de alcohol u otras drogas.
  • Patologías mentales como depresión, psicosis…
  • Deficiencia en el desarrollo del rol parental.

Estos son algunos de los factores más importantes para el desarrollo de un posible maltrato hacia el menor, donde también juegan un papel importante factores dentro del núcleo familiar relacionados con la situación socio-económica.

Es muy difícil prevenir desde fuera estas situaciones de maltrato, pero en el caso del anterior mencionado maltrato físico, puede haber numerosos desencadenantes anteriores hasta llegar a él, como los recientemente descritos y esto es lo que se aborda desde el trabajo social, desde un posible caso de maltrato o conductas que pueden derivar en ello, hasta otro caso en el que se tiene la confirmación de que ya existe el problema. Esto es lo que voy a tratar en el segundo post, el papel de los trabajadores sociales en este ámbito.

Post realizado por Leticia Sierra.

Referencias bibliográficas:

Muela Aparicio, A. (2008). Hacia un sistema de clasificación nosológico de maltrato infantil, vol. 24, nº 1 (junio), 77-87.

Dirección General de Infancia y Familias de la Junta de Andalucía, (2007). Manual de Referencia de los Equipos de Tratamiento Familiar.

http://www.unicef.org/lac/Informe_Mundial_Sobre_Violencia_1(1).pdf

http://reeduca.com/maltratoinfantil-estadistica.aspx

http://www.observatoriodelainfancia.msssi.gob.es/productos/pdf/malt2011v4_total_100_acces.pdf

Post 0. Maltrato Infantil: introducción.

El Maltrato Infantil es un problema que no nace en nuestra época actual, sino desde la antigüedad. La legislación que ha ido cambiando con el paso del tiempo, ofrece una mayor protección a los menores que sufren este maltrato, por lo que ahora se hace más visible al exterior, e incluso, los medios de comunicación nos informan sobre ello continuamente. Sin ir muy lejos en nuestra historia, nuestros padres y abuelos vivieron en una época en la que la violencia por parte de sus progenitores se relacionaba con una forma de asentar las bases de una educación rígida, al igual que en la escuela y, se veía por tanto, como normal. Esto último lo corrobora Mercedes Suárez Pazos, en su estudio Los castigos y otras estrategias disciplinarias vistos a través de los recuerdos escolares.

Hoy en día, afortunadamente esto ha cambiado tanto, que los propios menores o las personas cercanas que tengan sospechas de un caso de maltrato, a la más mínima tienen la posibilidad de denunciar estas situaciones en las que se actuará de inmediato por parte de las instituciones correspondientes. Es entonces cuando vemos la gran importancia que tiene el Trabajo Social en este ámbito, como explicaré en uno de los post, posterior a la descripción del problema y, finalmente, mis propias conclusiones sobre ello.

Post realizado por Leticia Sierra.

Referencias bibliográficas:

http://www.revistaeducacion.mec.es/re335/re335_27.pdf

Post 3. Sectas destructivas: desprogramación y conclusiones.

Como dice el autor Ramiro Pinto (1998) en su libro las sectas al descubierto, los adeptos tienen que romper con la programación a la que han estado sometidos dentro de las sectas destructivas. Esta desprogramación puede suponer un golpe emocional fuerte para el adepto, ya que supone un choque con la verdadera realidad, con la que hace tiempo que no se tiene contacto. En muchas ocasiones los adeptos quieren salir de estas sectas ya que empiezan a tener pensamientos contrarios al programa que le ha sido inculcado, por ejemplo, si una persona ve que otros adeptos están siendo víctimas de abusos o retenidos en contra de su voluntad, puede que le parezca extraño este comportamiento y empiece a recapacitar si de verdad todo es tan bueno como se lo habían pintado.

En los casos en que los adeptos empiezan a pensar diferentes que sus otros compañeros, se llega a pensar en el suicidio. Por desgracia hay personas que acaban haciéndolo, ya que no ven otra salida y el pensar en salir de estas sectas les agobia profundamente, pues saben que fuera no tienen  nada mientras que dentro tienen una vida hecha. Esto puede relacionarse con la vida de los niños que nacen en las sectas, ya que, como leemos en este blog de los peligros de las sectas peligrosas muchos se crían y educan en estas organizaciones, por lo que fuera no tienen nada, ni red de apoyo ni formación para poder encontrar un trabajo. La situación de estos niños es preocupante, ya que no conocen otra realidad ni otra verdad que la que se les meta en la cabeza. Si alguna vez decidieran salir de la secta, el suicidio se les podría pasar como idea pues fuera no tienen nada, o incluso no se atreverían a salir por miedo a lo que podría pasarles. (http://informatizarte.com.ar/blog/?p=1767)

El suicidio, ¿una salida?

Con las personas que finalmente deciden salir de la secta, se debe tener mucha paciencia ya que son personas que tienen que volver a construir su vida, pues salen llenos de dudas y casi sin ninguna red de apoyo.  Es importante tener en cuenta que no se debe discutir o echar la culpa de lo sucedido, ya que estas personas aunque hayan vivido excluidas un tiempo, saben perfectamente lo que ha pasado y que muchas cosas no han estado bien, por ello, más que reprochar actitudes o comportamientos, es bueno intentar comprender, saber su punto de vista y trabajar desde ahí para una nueva inserción a su nueva vida.

Para que la desprogramación sea más fácil, es recomendable que se acuda a ayuda experta. En España existe una entidad llamada AIS (Atención e Investigación de Socioadicciones), la cual ofrece tanto asistencia terapéutica como asistencia jurídica, talleres, conferencias, incluso actividades para la prevención. Sería muy enriquecedor para estas personas acudir a estas entidades, pues compartir testimonios con personas que han pasado por la misma situación que uno mismo siempre ayuda y puede hacer más llevadera la adaptación.

Desde el trabajo social, como dice Iris de Paz, “es importante de cara a la prevención, superar la vulnerabilidad de la persona, capacitándola y dándole herramientas para ello. No solo proporcionarle conocimientos sino también desde el trabajo personal para modificar ciertos aspectos de su vida.” Por ello, deberemos trabajar desde cero con la persona, dotándola de autoestima, comprendiéndola, y ayudando en su recuperación. Podría decirse que el trabajador social vivirá dos fases con la persona: una, la de apoyo, donde habrá que hacer que la persona recupere sus valores y su autonomía para poder enfrentarse plenamente a su nueva vida, y cuando esto sea posible, el trabajador social ayudará a la persona tramitando ayudas económicas que necesitará, pues en muchos casos salen de las sectas sin dinero ni trabajo.

Como conclusiones finales, en mi opinión, creo que todavía no está claro el concepto de secta, ya que muchas personas solo le otorgan ese concepto a entidades religiosas cuando en realidad, hoy en día, las sectas pueden ser comerciales, políticas, etc.

Hay una frase de Jacqueline Renaud que dice que “el fanatismo es posible para todo ser humano”. Esta frase tiene mucha verdad ya que a todo el mundo puede pasarle por mucho que critiquemos estos comportamientos. Estas organizaciones nos pueden encontrar en momentos más bajos de nuestras vidas en los que solo busquemos apoyo o desconexión, y aunque a la larga son perjudiciales, en un momento concreto, las sectas pueden ayudar a personas que están en momentos de confusión en su vida.

Finalmente, creo que se tendría que penar lo que hacen algunas organizaciones pues son delitos que muchas veces no llegan a nada porque muchas de estas sectas están protegidas, y es muy injusto que víctimas que han salido perjudicadas de estas entidades o familiares de víctimas no puedan hacer nada y se tengan que resignar a poner una denuncia y que esta ni siquiera sirva para nada. Actualmente y viendo que estas organizaciones cada vez crecen más, sería normal que hubiese un cambio y se juzgase a las personas que atentan contra los derechos de otras,  dando igual en qué organización estén o tengan el poder que tengan.

No es fácil salir de estas organizaciones pero está claro que se puede salir y se puede construir de nuevo una vida igual o mejor que la de antes.

Post realizado por Alicia Bayón

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POST 2. Sectas destructivas: crisis y finales trágicos.

Anteriormente hemos visto qué son este tipo de sectas y las características de todo lo que las engloba. Actualmente, en España se están dando más casos de personas que se meten en estas organizaciones sin saberlo, ya que se aprovechan de la situación y tienen nuevas formas de captación.

Según un artículo de Luis Castelló en el periódico 20 minutos, en España no existe un registro oficial de estas organizaciones, aunque se estima que hay unos 250 grupos activos de los que forman parte entre 500.000 o 600.000 personas, pero no todos estos grupos son igual de peligrosos.

Siguiendo este artículo, la crisis por la que actualmente está atravesando España, ha sido un filón para las organizaciones, ya que estas se enmascaran en centros de meditación, yoga o curanderos, los cuales llaman la atención de las personas que están atravesando problemas económicos, estrés o enfermedad y  necesitan desconexión de sus problemas, cuando en realidad se están metiendo en uno mayor.

Un anuncio de búsqueda de empleo, un curso de coaching, un proyecto de cooperación o la cura definitiva para una grave enfermedad son los renovados modelos de captación que los líderes sectarios usan para captar adeptos, según un artículo de Ángeles Lucas en el periódico el País. El perfil de estas víctimas generalmente es que son personas con incertidumbre, que buscan bienestar personal, una salida profesional inmediata o padecen alguna enfermedad.

Mientras que hace años la mayoría de las sectas eran religiosas, actualmente, el 80% están relacionadas con grupos para-sanitarios (65%) o para-empresariales (15%), y apenas un 20% se refieren a grupos de nueva religiosidad.

A nivel jurídico, muchos familiares de víctimas o incluso ex adeptos dicen que cuando la policía recibe una denuncia con la palabra secta lo normal es que no prospere, y según José Miguel Cuevas, psicólogo y profesor especializado en sectas, en España es difícil perseguir a estas organizaciones, e incluso algunas están amparadas y se les permiten privilegios como exención de impuestos o ausencias de inspección laboral.

Es bastante llamativo que en muchos casos estas organizaciones queden impunes con todo el daño que pueden causar a las personas, ya que en muchos casos, y debido a la presión que estas organizaciones ejercen a sus seguidores, hay personas que acaban suicidándose antes de poder salir de ellas. Y, en los casos en los que el suicidio no llega a ocurrir, la manipulación, la estafa y los abusos están a la orden del día. Es indignante que estas denuncias en muy pocos casos lleguen a prosperar ya que es un delito como otro cualquiera y merece ser juzgado pues atenta contra las personas.

Hay muchos ejemplos de finales trágicos que tienen que ver con sectas destructivas. Dos de los más famosos son el templo del pueblo y la verdad absoluta.

La primera, el templo del pueblo, donde el reverendo James Warren Jones fundó su propia comunidad religiosa y ordenó a sus seguidores que se mudaran a Guyana, donde montarían una granja agraria llamada Jonestown. Esto acabó con un suicidio en masa en 1978 donde murieron 900 personas, entre ellas bastantes niños,  inyectándose cianuro.

Suicidio en masa en Jonestown (1978)

Otro es el de Aum Shinrikyo (verdad suprema), la cual era liderada por Shoko Asahara. Esta organización es famosa por haber llevado a cabo un ataque terrorista en 1995 con gas sarín, donde murieron 13 personas y miles acabaron intoxicadas o heridas.

 Queda claro que estas sectas pueden ser muy peligrosas, y que su producto principal es el fanatismo, el cual hace que estas personas crean que el fin justifica los medios, y que solo piensen en que están cumpliendo una misión que se les ha impuesto y no piensen en las vidas que están arrebatando y en lo malo que están haciendo.

Ahora nos queda saber qué se podría hacer cuando un adepto decide salir de la secta, cómo se podría trabajar con él y que prevenciones se podrían dar.

Post realizado por Alicia Bayón.

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POST 1. Sectas destructivas: qué son y características.

En primer lugar, según el blog llamado los peligros de las sectas destructivas, definir una secta no es una tarea fácil, ya que el término secta no se usa igual en todos los lugares ni tampoco con idéntico significado. Este dilema no es actual, sino que ya muchos filósofos lo utilizaban en tiempos de Séneca o Cicerón y en muchos casos se utilizaba para denominar un modo de vida o unas escuelas filosóficas o médicas. Según Miguel Perlado, psicoterapeuta y presidente de la Asociación Iberoamericana para la Investigación del Abuso Psicológico (AIIAP): “las sectas son grupos con una estructura jerárquica y piramidal, con la presencia de un gurú carismático que exige una dedicación y una devoción que es de tipo explotadora y que puede acabar desembocando en diversos niveles de daño personal, económico y emocional sobre las personas.”

En la revista académica para el estudio de las religiones de Jorge Erderly encontramos una definición del asesor sobre sectas para gobiernos europeos Pepe Rodríguez en su libro El poder de las sectas, y nos habla de que una secta destructiva será todo aquel grupo que en su dinámica de captación y/o adoctrinamiento, utilice técnicas de persuasión coercitiva que propicien la destrucción de la personalidad del adepto, destrucción total o severa de los lazos afectivos y de comunicación afectiva del sectario con su entorno habitual y consigo mismo, pues quieren que tengan una entrega totalitaria a la organización y por último,  la destrucción de derechos jurídicos inalienables en un estado de derecho.

Siguiendo el artículo Sectas destructivas y grupos de riesgo del psicólogo Eloy Rodríguez y la definición de Pepe Rodríguez, las sectas destructivas, se caracterizan por, como ha dicho Pepe, destruir la personalidad del adepto mediante la manipulación, tanto así, que en algunos casos cuando consiguen manipularle totalmente los adeptos acaban dándole parte de su patrimonio a la secta y/o líder. Se enmascaran para captar personas, haciendo conferencias o reuniones en las que su tapadera es interesarse por un tema concreto cuando en realidad poco les importa. Estos grupos suelen vivir en comunidades cerradas, y tienen su propia cultura ya que cada secta se organiza de manera diferente, tiene diferentes formas de captación y de pensamiento además de que no en todas las sectas se vive de la misma manera.

Estas sectas no siempre son igual de peligrosas, como veremos más adelante, hay algunas que llegan tan al límite del totalitarismo y del fanatismo que acaban cometiendo verdaderas atrocidades, sin embargo, hay otras que aunque tengan peligro porque manipulan a las personas y en muchos casos les roban, no llegan a tales límites de cometer un asesinato o un suicidio en masa.

Los adeptos de estas sectas, se caracterizan, según Ramiro Pinto, por no hablar por sí mismos y pensar que solo ellos tienen la verdad. Estas personas no transmiten en verdad lo que ellas piensan, sino lo que la secta le ha metido en la cabeza. No van a entrar en razón por mucho que se les diga que no tienen la verdad y que la realidad es muy distinta a aquello que piensa. Esto es una ventaja a la hora de captar nuevos miembros para la secta, ya que al ser un adepto el que hable de todas las ventajas de éstas, es mucho más fácil y parece más inocente que si lo hace alguno de los líderes de la organización. Estas personas acabarán rompiendo lazos que tienen con el exterior por petición de los líderes, y  se les suprimen las libertades individuales.

Po último, los líderes, según Ramiro Pinto (1998), son los pilares fundamentales que tienen estas organizaciones, se caracterizan por tener un fuerte carácter y un vocabulario que no sea común, que llame la atención, ya que esto hará que las personas se interesen y vayan a las conferencias, mítines o reuniones que estas organizaciones elaboren. Saben perfectamente lo que los demás quieren oír, para ellos esto es una tarea bastante fácil. La mayoría son autoritarios, afirman tener la verdad absoluta, son manipuladores y mentirosos y no suelen sentir remordimientos por ello. Los líderes tienen miedo a que los adeptos que quieran salir de la secta vayan contando cosas que hayan visto y que puedan perjudicarles, por lo que cuando una persona quiere salir de ésta, los líderes se encargarán de hacerle cambiar de opinión, ya sea con chantaje o recurriendo a la violencia.

Ya solo con tener conocimiento de estas características, parece una tarea fácil identificar una secta y saber cuándo nos pueden estar engañando, pero no es así, ya que, como veremos en el siguiente post, estas sectas tienen trucos para saber enmascararse bien y que parezca que el sitio donde te estás metiendo no parezca una organización tan peligrosa. Sobre todo actualmente, con la crisis por la que está pasando España, hay muchas más personas que intentan aprovecharse de personas inocentes que lo único que quieren es una vía de escape para sus problemas.

Post realizado por Alicia Bayón.

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POST 0. Sectas destructivas: introducción.

A menudo, vemos documentales, programas o escuchamos muchas noticias sobre las sectas, y éstas casi siempre son negativas, por ello, si nos preguntaran por la calle, seguramente daríamos una respuesta mala sobre ellas cuando en realidad poco sabemos sobre sus características, tipos, líderes o adeptos (personas que se encuentran dentro de una secta).

Pero no todas las sectas son igual de peligrosas, de hecho, hay mucha gente que considera que todos los seguidores de alguna religión son adeptos, por ello, puede decirse que muchas sectas tienen principios de paz, mientras que muchas otras son todo lo contrario. Hablamos de las sectas destructivas, estas son las que llegan al fanatismo y totalitarismo, y en muchos casos llevan a sus adeptos a hacer cosas terribles como veremos en los siguientes post.

Post realizado por Alicia Bayón.

Consecuencias en la Sociedad.

Debido a la llegada del neoliberalismo y ese afán de comercializar todo, hay partidos políticos que quieren pasar esa situación de alegalidad de la prostitución, que comentábamos en el post dedicado a este colectivo, a una situación legal, a través de su regulación como empleo legítimo, siendo un beneficio para las mujeres que la ejercen de manera voluntaria, pero como hemos analizado, el porcentaje de mujeres que así lo hacen son sólo un 10%, esto sólo iría en beneficio de las redes de tratas o no compensaría a las mujeres que la ejercen libremente, al tenerse que dar de alta en el régimen de la Seguridad Social como autónomos y el coste añadido que esto conlleva, también tendrían inspecciones médicas y aumentaría el estigma de que ellas son las que transmiten las ETS cosa que no es así. La capacidad de decisión de ejercerla o no, viene dada por la escasez económica que sufren, en su mayoría, estas mujeres.

Por eso la solución no es legalizarla, ya que con esto se les dotaría de unas calidades, obviamente positivas, pero no suficientes para obviar el hecho de que es el grado más extremo de violencia de género y que no debería ser legal utilizar el cuerpo de ninguna mujer como “instrumento de comercio” como dijo José Luis Centella portavoz de Izquierda Plural.

Las medidas que debe tomar el Gobierno es contra los que demandan el servicio, como dijo el también miembro de Izquierda plural, Joan Coscubiela: “la solución a este problema no viene por el control de la oferta, sino por la persecución de la demanda y acabando con la “cultura del patriarcado” que todavía persiste en España”.

Por eso como hemos visto las medidas de actuación que se llevan desde el trabajo social siempre siguen el objetivo principal de sacar a las mujeres de las calles, como vimos en el post: La Prostitución y su evolución.

Las drogas es algo muy normalizado en nuestra cultura, en numerosos programas televisivos, en actores, famosos, los diferentes modos en los que nos relacionamos, etc. En la mayoría de los casos llevan implícito el consumo de estas sustancias, ya sea en forma de alcohol en una fiesta o pasando a consumos de sustancias más fuertes e ilegales.

Como hemos visto en el post: Las Drogas y su evolución en nuestra sociedad, el modelo de respuestas desde el Trabajo Social ante este problema es, en mi opinión, mejorable; ya que el problema se trata sobre todo cuando la persona ya tiene una adicción, es obvio que las maneras de prevención desde la educación no están causando el efecto esperado. Es algo que se debería trata a nivel macro, como un problema social, no como un problema que tiene una persona en concreto con un tipo de consumo o policonsumo.

En el caso de las personas con diversidad funcional, la sociedad ha avanzado mucho en cuanto al trato, medidas médico-sanitarias y medidas de integración con este colectivo tan amplio. Pero aún no queda claro el concepto de que estas personas no están menos capacitadas que el resto, sino que es el medio el que no está adaptado para ellos, ya que una persona no tiene “la culpa” de haber nacido con una deficiencia visual, pero el fabricante que no introduce en su etiqueta la traducción al Braille si es culpable de haber obviado a este colectivo.

Además de esto, como vimos en el post: Evolución de la Discapacidad a lo largo de la historia, la privatización y los recortes ha llevado a este sector de la población a situarse en una situación de desventaja en cuanto al resto, debido a una desprotección que habría que remediar de inmediato dotándolos de los derechos sociales que les corresponden.

El Neoliberalismo y la idea de individualización que ha traído consigo la modernidad, hace que la manera de la sociedad de entender los problemas que sufren estos colectivos se vea como un problema personal, individual, cuando en realidad son problemas de nivel estructural e institucional y por lo tanto se les tiene que dar una respuesta de ese mismo índole.

Post realizado por Marta.

Referencias:

http://www.publico.es/sociedad/albert-rivera-propone-legalizar-prostitucion.html

http://www.eldiario.es/sociedad/Entrevista-Cristina-Garaizabal_0_387411495.html

 

Colectivos: su evolución en nuestra sociedad e intervención desde el Trabajo Social.

A lo largo de estos posts vamos a explicar como han evolucionado a lo largo de la historia tres colectivos con los que actualmente interviene el Trabajo Social, como se ha pasado de un modelo a otro de actuación y cómo esto repercute directamente en nuestra sociedad tanto en las personas afectadas directamente por la problemática propia de estos colectivos, como al resto de la ciudadanía.