Post 1. Maltrato Infantil: descripción del problema.

Por maltrato infantil entendemos, según el artículo 19 de la Convención de los Derechos de Niño de las Naciones Unidas y, ratificada por España el 30 de noviembre de 1990,

toda violencia, perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, mientras el niño se encuentra bajo la custodia de sus padres, de un     tutor o de cualquier otra persona que le tenga a su cargo.

Se trata de un problema que repercute de forma importante en el desarrollo del menor a corto y largo plazo de manera negativa.

El maltrato infantil, según Alexander Muela Aparicio en su artículo Hacia un sistema de clasificación nosológico de maltrato infantil, se clasifica en: abuso sexual, maltrato físico, negligencia infantil y maltrato emocional.

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De esta forma vemos que no solamente hablamos de maltrato cuando se produce físicamente, es decir, ocurre igual que en el caso de los adultos o, por ejemplo, más fácil de visualizar en el de mujeres maltratadas debido a su sonoridad. Sin embargo, solo hablando de maltrato físico, UNICEF, en su Informe mundial sobre la violencia contra los niños y niñas,  ha revelado que 1,6 de cada 10 menores  de entre 12 y 14 años lo sufren a diario.

Incluso, llegando a los casos más extremos, las estadísticas que nos muestra el Ministerio de Sanidad, Política social e Igualdad sobre muerte infantil debido al maltrato, en su estudio Maltrato Infantil en la familia en España , indican que aproximadamente el 54% se produce por maltrato físico y el 43% por negligencia, destinando el restante porcentaje a otras causas. La población en la que se produce mayor maltrato infantil son menores con edades inferiores a los 5 años. Así pues, vemos las consecuencias más graves del maltrato infantil que terminan con la trágica muerte del menor.

En cuanto a la legislación en España, destaca el maltrato infantil, como expresión máxima de desamparo y desprotección, como un problema social y de salud de primer orden. Por ello, se promulgó la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, de modificación parcial del Código Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Civil. En ella se establecen las actuaciones que deben llevar a cabo los poderes públicos en los casos de desprotección social del menor, asignando las diferentes competencias de regulación según la comunidad autónoma.

De esta manera, podemos ver que existe un amplio marco jurídico que vela por este tema cuando han sucedido los malos tratos pero, ¿no sería mejor, en la medida de lo posible,  prevenirlos antes de que ocurriesen?

Según el Manual de Referencia de los Equipos de Tratamiento Familiar realizado por la Dirección General de Infancia y Familias de la Junta de Andalucía (2007), son varios los factores de riesgo que nos pueden facilitar la posibilidad de conocer o identificar una situación de esta índole, se trata de factores asociados a los padres que abarcan tanto la historia familiar de ambos progenitores como los aspectos propios de su personalidad. Algunos de ellos en cuanto a la historia familiar de los padres son:

  • Haber sufrido malos tratos, abusos, falta de afecto o desestructuración familiar en su infancia.
  • Haber crecido en un entorno marcado por conductas como la toxicomanía, delincuencia, etc.
  • Infancia desarrollada de forma institucionalizada.

En cuanto a  la propia personalidad de los padres:

  • Alto grado de consumo de alcohol u otras drogas.
  • Patologías mentales como depresión, psicosis…
  • Deficiencia en el desarrollo del rol parental.

Estos son algunos de los factores más importantes para el desarrollo de un posible maltrato hacia el menor, donde también juegan un papel importante factores dentro del núcleo familiar relacionados con la situación socio-económica.

Es muy difícil prevenir desde fuera estas situaciones de maltrato, pero en el caso del anterior mencionado maltrato físico, puede haber numerosos desencadenantes anteriores hasta llegar a él, como los recientemente descritos y esto es lo que se aborda desde el trabajo social, desde un posible caso de maltrato o conductas que pueden derivar en ello, hasta otro caso en el que se tiene la confirmación de que ya existe el problema. Esto es lo que voy a tratar en el segundo post, el papel de los trabajadores sociales en este ámbito.

Post realizado por Leticia Sierra.

Referencias bibliográficas:

Muela Aparicio, A. (2008). Hacia un sistema de clasificación nosológico de maltrato infantil, vol. 24, nº 1 (junio), 77-87.

Dirección General de Infancia y Familias de la Junta de Andalucía, (2007). Manual de Referencia de los Equipos de Tratamiento Familiar.

http://www.unicef.org/lac/Informe_Mundial_Sobre_Violencia_1(1).pdf

http://reeduca.com/maltratoinfantil-estadistica.aspx

http://www.observatoriodelainfancia.msssi.gob.es/productos/pdf/malt2011v4_total_100_acces.pdf

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